miércoles, 24 de diciembre de 2008

Garoto di Floresta

Corrían las pasadas 7 de la madrugada de sábado en un boliche que ya ni vale la pena recordar el nombre, Fernando Carigula, 17 años, lungo, pelo ni corto ni largo, una vestimenta bastante ajena a alguna moda imaginable y una sonrisa atornillada, producto del alcohol excesivo que compartió a lo largo de toda la noche con sus compinches.
Fernando se encuentra jugando el juego que mas le gusta llevar a la practica, "salir de levante". Es bastante simple, Fernando sale con dos o tres amigos de su manada a dar vueltas por la pista de baile y cuando ve alguna chica que se encuentra dentro de los parámetros de lo que el denomina "estar buena" se lanza sobre ella y le dice todas las cosas que ella quiere escuchar, repasando frases clásicas como "Que lindo nombre", "Yo conozco esa zona, voy seguido" y "Como haces para ser tan linda?". Por lo general Fernandito tiene éxito al menos una vez por noche, pero esta fría noche de Junio en especial, venia con una racha excelente. Al principio había conocido a una chica de Ramos Mejia bastante aceptable, se llamaba Belén, tenia 16 era morocha, lindo cuerpo, petiza, y hasta se animo a decir simpática. Tras una conversación de unos 10 minutos, la presa se rindió ante sus encantos. Una vez conquistada Belén, Fernando Carigula siguió dando vueltas hasta que diviso a una chica del otro lado de la pista con un escote muy pronunciado, una ficticia cabellera rubia y ojos verdes. Decidió atacarla y sin siquiera saber su nombre le robo un beso exageradamente pasional. Con ánimos de comerse un león Fernando sigue dando vueltas, casi patrullando que no se le escape ningún objetivo, y en una de esas infinitas vueltas, ve una chica morocha, mas o menos de su altura, pelo largo y cara de nena.
Fernando se acerca lentamente (antes de realizar cualquier contacto oral, siempre se debe establecer uno visual) y una vez a centímetros de la chica, esta a punto de esbozar las primeras palabras de su guionado discurso, cuando se queda totalmente helado, no le salen las palabras, no sabe que decirle. La chica se queda mirándolo como esperando que el haga algo, pero nuestro donjuán no hace nada. Pasan unos incomodísimos segundos hasta que dice:

Fernando - Voçe e uma minina muito presousa.

Así es, con un precario nivel de portugués, Fernando intenta chamullarse a la chica haciéndose pasar por garoto.
La chica se queda mirándolo fascinada, y le responde:

Chica - De donde sos?

Fernando - Porto Alegre, Brasil, eu me lamo Wilson! Como se lama voçe?

Nuestro simpático héroe no puede creer que la chica siguió la conversación, y se desespera, debido a que esta claro que no sabe hablar en portugués y tiene miedo de quedar como un tremendo pancho.
La chica se ríe y le responde:

Chica - Me llamo Carolina, soy de aca de Buenos Aires, hace mucho que estas aca?

Fernando - Eu estoy prando aishe dous meses.

La conversación continua durante menos de una hora, efectivamente, la chica creyó que Fernando era un garoto visitando Buenos Aires en busca de diversión. Durante lo que duro la charla, Fernando le contó (en su portugués precario) que estudiaba "administrasao do empreishas", que era hincha del Gremio, que no estaba de acuerdo con la política de Lula y que su máximo ídolo era Pelé.

La situación tomó un peligro mayor cuando en el boliche pusieron de fondo una tanda de música brasileña, y Carolina le pidió a "Wilson" que haga los típicos pasos del ritmo "axe". Fernando se supo manejar bastante bien e inclusive, le canto al odio todas esas extasiadas canciones acerca de la "danza" y el "amour".

Cuando se acababan los temas para seguir mintiendo, y teniendo en cuenta que el portugués de Fernando empezaba a mutar en una mezcla de palabras en español con un simple "sao" o "sinho" al final, "Wilson" se dio cuenta que era ahora o nunca, que si no se jugaba, no podía cerrar el trato, y remato la conversación con un:

Fernando - Eu quero um souvenir di parte di voçe

Carolina - Que?

Fernando - Um beisho

Carolina miro al piso sonriendo e hizo contacto con los labios de Fernando.
Durante los siguientes 20 minutos se la pasaron besándose de una manera fogosa contra una columna, el uno contra el otro, con ambos cuerpos entrelazados, haciendo movimientos que, si no era por el hecho de que ambos estaban vestidos, parecía un acto sexual. Era tal la testosterona que volaba alrededor, que dos muchachos pasaron por al lado y uno le dijo al otro, "Mira, parece que la mina se trata de meter adentro del chabon".

Al irse Fernando le dio una dirección de mail ficticia a Carolina, y se despidió con un "eu espeiro veirla pronto".
Sus amigos lo esperaban a un costado, por un lado felicintadolo por el levante y por otro, confundidos por la manera en la que hablaba.

Al subirse al taxi con el cual volvería a casa con sus compinches, Fernando se acomodo y pensó, "una chica acaba de creer que soy brasileño, o bien, una chica quiso creer que yo era brasileño".

3 comentarios:

Maria Paula dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJ ME HICISTE LA NAVIDA´ CHEEE!
y si, todas creemos lo q queremos creer...
dp conta el dia que fernando quiso ser japones.

Facundo Enrique Soler dijo...

Ese dia fue mas corto y con menos exito.

andi czumadewski dijo...

gracias facundo, gracias por la magia.